
Luna Llena Abril
Miércoles 1ero de abril
Winemaker Johanna Foster
Concepto: Biodinamia - Cierre de la Vendimia
Hoy la experiencia es totalmente diferente. Estamos experimentando la Luna Llena, Luna Rosa, que marca muchos cambios. Para el calendario agrícola marca la finalización de la vendimia. Para nosotros en lo personal, marca un cambio en cuanto a nuestras relaciones y cómo nos movemos con otras personas que nos rodean. Para algunos esta nueva etapa va a estar marcada por la expresión del ser y una etapa de abundancia. No sé si lo han estado sintiendo, pero algo hace unas semanas se ha estado moviendo. Queríamos hacer una experiencia que fusionara un poco ambos mundos. Por eso elegimos los vinos de Joanna Foster.
Quién es Joanna Foster?
Joanna es winemaker, activista y una de las productoras naturales más interesantes de Argentina. Nació en una familia con raíces en Malaysia, India y Reino Unido, y llegó al país en los 90 por su trabajo en desarrollo social y ambiental. Acá conoció a Ernesto, se instalaron en Vista Flores y empezaron a cultivar de manera biodinámica desde 2002. Hoy su finca está certificada por Demeter — la certificación más exigente en agricultura biodinámica — y produce vinos de tiraje muy pequeño que se consiguen en pocas vinotecas del país.

Que es la biodinamia?
Es un sistema agrícola que va un paso más allá de lo orgánico. Trata la finca como un organismo vivo: se trabaja con preparados naturales hechos con plantas de la misma tierra, se guían por el calendario lunar para decidir cuándo podar, cosechar o embotellar, y se integran animales y huerta para que el suelo se regenere solo. El objetivo es que el vino exprese al máximo su origen — que cada sorbo cuente de dónde viene.
El maridaje: pizzas y vinitos
La experiencia de hoy es diferente. Ustedes van a poder elegir su propia aventura. Las pizzas y los vinos tienen sugerencia de maridaje. Ustedes van a elegir si las siguen o no.

1- Arrancamos con el Tatú Chardonnay
Un blanco fresco, con buena acidez, notas cítricas y una textura amable. Lo van a poder disfrutar con la pizza Margherita:
tomate orgánico, fiordilatte, albahaca fresca y aceite de oliva.
Acá la idea es que la acidez del vino acompañe la frescura del plato.
2- Seguimos con el Tatú Criolla
Una cepa muy nuestra, ligera, jugosa, con baja intensidad de color, súper fácil de tomar (acá hay que tener cuidado ), con notas frutales y una acidez refrescante.
Lo pensamos con la pizza Dolce Cipolla, con cebolla caramelizada y crocantes de almendras. Acá la idea es que el vino corte el dulzor y limpie el paladar, generando equilibrio.
3- Después pasamos al Mara Pinot Noir
Una uva tinta elegante, de cuerpo medio, con fruta roja, algo terroso. Subimos un poquito la intensidad del vino para maridarlo con la pizza de hongos: portobellos, cebolla morada y fiordilatte. La idea es acompañar esa textura y esos sabores más profundos y terroso de los portobellos sin taparlos.
4- Y por último, el Stella Crinita Cabernet Franc
Un vino con más estructura, con notas herbales, especiadas, y un perfil más intenso.
Lo van a probar con la pizza de pepperoni, donde necesitamos un vino que tenga más carácter para acompañar ese sabor más potente.
