
Edición #2
Miércoles 11 de marzo
Vinos @EscalaHumana
Concepto: Cepas Ancestrales
📍 Location: Terracita Huerta Dorrego
🙋♀️ Cata guiada por Brenda Ibarra @brensommelier
🍷 Proyecto Protagonista: Escala Humana @escalahumanawines
👩🌾 Enólogo: Germán Masera @g.masera
Esta edición: Cepas ancestrales
En el Valle de Uco hay viñedos que plantaron inmigrantes europeos hace casi 100 años. Con el crecimiento de la demanda del vino y la narrativa popular de nuestra identidad como argentinos, al ser más rentable, la mayoría de las bodegas los arrancó para plantar Malbec (ouch!).
Pero Germán entendía que nuestra herencia no era solo una cepa. Las buscó por todo el Valle, las encontró y decidió hacer vinos con las que quedaban. Esta noche probamos cuatro de esas cepas rescatadas.

Más información para los nerds 🤓
Malvasia — Viene del Mediterráneo y llegó al Valle de Uco en 1927. Hoy quedan 19 hileras de esa viña original. Diecinueve. Germán las trabaja tal cual están, sin replantar, sin intervenir. Lo que sale de ahí es un vino que no vas a encontrar en ninguna carta.
Sangiovese Tinto — Si estuviste en la Edición #1, este ya lo conocés. Fue el que más gustó en la mesa y por eso vuelve. Es la uva estrella de la Toscana, pero acá crece a 1.500 metros de altitud en viñas de casi 70 años. Esa combinación no existe en otro lugar del mundo.
Bequignol — La cepa que nadie conoce. Viene del suroeste de Francia y hoy quedan menos de 600 hectáreas en el mundo. Germán encontró unas plantas viejas en El Zampal y empezó a vinificarlas. Es probable que este sea uno de los pocos vinos 100% Bequignol que existan.
Malbec — Sí, Malbec. Pero no el que estás pensando. Sin maquillaje, sin barrica, dejando que hable el viñedo. Un buen cierre para mostrar que hasta la cepa más conocida de Argentina puede sorprenderte cuando alguien la trata distinto.
Sobre Escala Humana y Livverá
Livverá significa vida y verdad, y es parte del proyecto Escala Humana Wines, creado por Germán Masera.
Escala Humana nació en 2015 como una bodega familiar en el Valle de Uco. Germán y su familia rescataron viñedos ancestrales plantados por inmigrantes hace décadas, recuperando variedades que estaban casi olvidadas. Lo que vamos a probar hoy nace de esas vides.
Su filosofía es simple, pero profunda: que cada vino refleje fielmente la identidad del viñedo y del suelo. Germán y su familia viven en La Masía, su propio viñedo, lo que les permite acompañar de cerca cada ciclo, cada cambio de clima, cada detalle que influye en la cosecha. Porque el vino nace en el viñedo, y su cuidado lo es todo.
Trabajan con vitivinicultura sustentable y mínima intervención. En la línea Livvera no usan barrica, justamente para que el varietal se exprese sin maquillaje. La búsqueda es autenticidad y transparencia: interpretar el terroir —suelo, clima, topografía y ecosistema— y dejar que todo eso hable en la copa.
De esos viñedos ancestrales del Valle de Uco nacen los vinos que vamos a disfrutar esta noche.
